El debut de “Los Elefantes”

Cuando, en septiembre de 2005, la selección de fútbol de Costa de Marfil, “Los Elefantes”, perdió el primer lugar de su grupo, el IV, en la etapa clasificatoria de la Copa Mundial, tras perder frente a Camerón por 2-3, hubo una gran desilusión en el país. A partir de entonces, fue fácil entender la alegría que invadió a Costa de Marfil después de vencer a Sudán, pero especialmente después de que empataran Camerún y Egipto, lo que le abrió las puertas de Alemania a la selección marfileña.

Una explosión de alegría invadió al país, que arrastraba un turbulento momento político marcado por divisiones históricas, que en esta ocasión quedaron olvidadas gracias al fútbol. La participación de Costa de Marfil en la Copa del Mundo y en la Copa Africana de Naciones se había convertido en una prioridad del presidente de la Federación Ivoriana de Fútbol, Jacques Bernard Anouma. Había movilizado a todo el país para que la población de Costa de Marfil olvidara rencores históricos y se uniera detrás de su selección.

Por años, Costa de Marfil había tenido sólo una participación honrosa en el fútbol mundial, aunque era notable en la Copa Africana de Naciones, donde en varias ocasiones llegó a ser semifinalista, hasta que consiguió la copa en 1992. A partir de entonces, la participación en la Copa Mundial se había convertido en una obsesión para muchos marfileños, que no podían entender por qué nunca habían podido calificarse para la fase final.

Este sentimiento se tuvo en cuenta cuando el 11 de marzo de 2004 fue contratado Henri Michel, en sustitución de otro francés, Robert Mouzaret, que había renunciado. La principal misión de Michel fue la de calificar a Costa de Marfil para la Copa Mundial. Alain Goumené, inicialmente su técnico de apoyo con los porteros, fue su segundo hasta el nombramiento de Gérard Gily, otro francés, que se convirtió en la mano derecha de Michel. Gily hizo su estreno con el equipo el 16 de noviembre de 2005, en un partido amistoso que jugaron Italia y Costa de Marfil, en tierras europeas, y que terminó en empate.

La esperanza de Costa de Marfil no tiene límites, a pesar de los desafíos que tiene por delante y los fallos que tiene que corregir. “Tenemos un buen grupo, de grandes individualidades, pero no tenemos un equipo”, dice el máximo directivo del fútbol marfileño, Anouma. El equipo se ha anotado victorias durante la etapa clasificatoria, pero “Los Elefantes” recaen demasiado sobre el trabajo combinado de Didier Drogba y Arouna Dindane.

El equipo carece de una buena fase, y la defensa siempre ha sido su punto más débil. Con hombres como Zoro, Boka, Meité, Toure, Blaise o Domoraud, Henri Michel tiene todos los regalos que puede disponer para elegir a los privilegiados.

La línea media también está siendo remodelada, pero, definitivamente, el equipo está falto de una buena defensa y una cultura de táctica que sólo el entrenador puede marcar en los jugadores. Esa es la razón por la cual el presidente de la Federación decidió reforzar el trabajo del entrenador con el apoyo de Gily fue entrenar equipos como el Marsella y el Bastia (Francia).

La población de Costa de Marfil espera con mucha esperanza que “Los Elefantes” hagan un buen papel primero en Egipto, para la Copa Africana de Naciones, y después en Alemania, en la Copa Mundial. Su único deseo es que el fútbol pueda borrar los rencores acumulados durante tres años de un conflicto militar convertido en la crisis política más grave que vive el país desde su independencia.

PALMARÉS. Campeón de la Copa Africana de Naciones en 1992

VESTIMENTA HABITUAL: Camiseta naranja, pantalón blanco y medias blancas.

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