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Los motivos para alentar al peor equipo del Mundial
jue 20/09 - 08h27

Portugal es un equipo que genera simpatía, no sólo por ser debutante en el Mundial sino también por tener un espíritu propio que lo llevó a darles pelea a selecciones sustancialmente superiores, además de contar en las tribunas con un amplio grupo de seguidores que festejan cada punto que logran anotar.

El conjunto luso tuvo ya tres presentaciones en el torneo que se disputa en Francia. Fueron ante Escocia (10-56), Nueva Zelanda (13-108) e Italia (5-31). El cierre del Grupo C, en el que lógicamente ya no tienen posibilidades de clasificarse, será ante Rumania, otro equipo débil del certamen.

Lo llamativo -en tanto que nadie lo esperaba- es que le convirtieron tries a todos los rivales, incluso los All Blakcs, de parte de quienes recibieron una paliza histórica pero se fueron contentos tanto por las conquistas logradas como por la experiencia de haber enfrentado a los hombres de negro.

Había que verlos cómo se abrazaban los jugadores portugueses luego de cada punto marcado, y cómo se entusiasmaban los hinchas en las tribunas, que siguen cada uno de los encuentros de su Selección vestidos con la clásica camiseta bordó y esos mismos colores pintados en sus rostros.

Además de todo eso, tres de sus 30 jugadores seleccionados son argentinos, por lo que la simpatía tiene otro motivo más para extenderse hacia esta parte del mundo.
 
Ellos son Juan Somoza, de 25 años y jugador del Deportivo Francesa; Cristian Rúben Spachuk, 26 años, ex Cazadores, de Misiones, y actual Os Belenenses (jugó en los Pumitas, en 2001), y Juan Manuel Murré, 27 años, ex Belgrano Athletic.

Además, el tucumano Daniel Hourcade es el primer asistente del entrenador, Tomaz Morais. El Huevo, como le llaman a este argentino, dirigió a equipos de su provincia natal y también trabajó con las selecciones argentinas, incluido el Seven.
 
Ayer, todos ellos (a excepción de Somoza, que fue suspendido por cuatro semanas por la IRB luego de darle un cabezazo a un rival) vivieron una situación muy particular: se enfrentaron a otros siete compatriotas que defienden los colores del equipo italiano: Matías Agüero, Gonzalo Canale, Martín Castrogiovanni, Ramiro Pez, Pablo Canavosio, Santiago Dellape y Sergio Parisse.

Los Lobos, últimos clasificados para la Copa del Mundo tras un emocionante repechaje ante Uruguay (ganó 12-5 en Portugal y cayó 18-12 en Montevideo), van creciendo de a poco y ocupan el lugar que alguna vez les tocó a nuestros Pumas: todos los rivales compiten para ver cuántos puntos logran meterle.

Este país de apenas 4.286 rugbiers federados vive una fiesta y está dejando una imagen más que digna en la cita más importante del deporte de la pelota ovalada. Todo a fuerza de voluntad y alegría... y con un pequeño acento argentino.

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