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PARIS (AFP) - Nueva Zelanda, Australia y Sudáfrica se reparten cuatro de los cinco títulos mundiales y vienen demostrando la supremacía neta del hemisferio Sur en este Mundial de rugby, que se ha potenciado con el aporte de Argentina, candidato a sumarse a ese trío de favoritos en cuartos de final.
En contraposición, el hemisferio Norte parece no tener armas para contener a la armada sureña, a imagen principalmente del vigente campeón Inglaterra, que fue barrido por los Springboks (36-0) y su ilusión de mantener la Copa William Webb Ellis en el Viejo Continente ya suena a quimera.
Francia recibió un cachetazo de parte de Argentina (17-12) en el propio Stade de France y algo parecido sintieron los 'Diablos Rojos' de Gales al hundirse en Cardiff ante los Wallabies (32-20).
Las otras grandes naciones europeas que jugaron bajo presión apenas dieron la talla, notando que Irlanda y Escocia todavía no pasaron los test de calibre y en el primer caso apenas saltó las endebles vallas de Namibia y Georgia, tras dos partidos disputados por todos los equipos.
De hecho, para los gigantes los compromisos contra los 'chicos' se centran en conseguir el punto bonus ofensivo (que entrega un total de 5 puntos por victoria) y practicar algunos movimientos para los duelos en que se juegan cosas importantes, como el primer puesto de una llave, que abre un futuro más sencillo en cuartos.
Los Pumas argentinos limitaron en ese sentido los sueños de Francia, equipo europeo que llegaba en mejor forma y que ahora tendrá que esforzarse para asegurarse un boleto entre los ocho mejores.
Pero además, Argentina demostró que es el único en el planeta con potencial para meterse en la conversación seria cargando la chapa de 'naciones pequeñas', sin calendario anual caliente (Seis Naciones y Tres Naciones).
La épica victoria albiceleste en el inicio del Mundial contra el anfitrión, por el momento, es el único resultado que se salió de la 'lógica' de los pronósticos realizados por los expertos, ya que Italia, el otro equipo con ese status, se pegó el golpe más duro de los últimos tiempos contra los All Blacks (76-14) y apenas se encarriló con Rumania (24-18).
Las actuaciones de Argentina, que también cumplió al pie de la letra su misión contra Georgia (victoria, pero con punto bonus incluido), hicieron levantar la voz de algunos protagonistas como el seleccionador de Australia, John Connolly, quien pidió la apertura de algunas puertas para mejorar la competencia de los argentinos, países del Pacífico (Fiyi, Tonga y Samoa) y, seguramente, la de ellos.
"El desafío para el SANZAR (Sudáfrica, Nueva Zelanda y Australia Rugby) es meter a esos países en un Super 14 o Tres Naciones extendido, hay que desarrollarse", dijo.
Con una Copa del Mundo de 44 días con no más de 12 partidos de alto voltaje sobre un total de 48, el sentido de las declaraciones del DT australiano recobran más valor, ya que limitar el apoyo países como Argentina, Fiyi y Samoa y dejarlos librados a su suerte podría achicar la competición en los próximos Mundiales y desacreditar la vigencia del torneo.
De hecho, la historia marca la dificultad de avanzar para estos equipos sin competencia de alto rendimiento. De los ocho cupos en cuartos de final, solamente Fiyi (1987), Samoa (1991, 1995) y Argentina (1999) lograron poner nocaut a alguno de los ocho grandes tradicionales.
La Copa del Mundo-2007 parece caminar hacia otra definición tradicional, casi tanto como el espíritu de los ideales del rugby, con un hemisferio Sur cada vez más potente y potenciado por la excepción global que es Argentina, frente a un Norte en picada y una IRB que deberá trabajar para que cada Mundial deje de tener la sensación de 'deja vu'.