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MONZA, Italia (AFP) - McLaren-Mercedes, bajo la amenaza de una sanción de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), desafía a Ferrari en su feudo, en ocasión del Gran Premio de Italia de Fórmula 1, que se disputa el domingo en el circuito de Monza, donde ninguno de los cuatro candidatos a la corona mundial conoce la victoria.
En el templo de la velocidad, donde se corre el Gran Premio más rápido de la temporada --récord de la 'pole' más rápida firmado por el colombiano Juan Pablo Montoya en 2002, con una media de 259,827 km/h, y Gran Premio más rápido de la historia de la Fórmula 1 con una media de 247,585 km/h--, en la centrifugadora de la curva 'Parabolica', que saca del cerebro toda la adrenalina que puede producir, la motivación será fácil de encontrar.
"Monza no es simplemente 'otra carrera de la temporada'", confiesa el español Fernando Alonso (McLaren-Mercedes).
El doble campeón del mundo nunca ha vencido en el Autodromo Nazionale. Pero en la situación actual, el prestigio de la victoria no será nada comparado con la satisfacción de derrotar a su joven compañero de equipo Lewis Hamilton, para recortar distancias en un campeonato que vive una intensa rivalidad entre ambos pilotos.
Y su escudería McLaren-Mercedes, aunque domina el campeonato, no termina de encontrar la calma, con una amenza de exclusión del campeonato por el escándalo de espionaje sobre Ferrari.
El 13 de septiembre, Ron Dennis comparecerá de nuevo ante la FIA con motivo de una reunión extraordinaria del Consejo Mundial, después de la aparición de "nuevos elementos" clarificadores.
El Consejo Mundial del 26 de julio había rechazado sancionar a la escudería anglo-germana reconociendo, no obstante, que era culpable de haber tenido conocimiento de documentos sobre el Ferrari F2007 de Kimi Raikkonen y Felipe Massa, pero había señalado que si nuevos elementos demostraban que la escudería habría podido sacar beneficio de estas informaciones, podría ser excluida del campeonato actual, así como del de 2008.
Los pilotos Ferrari podrán quizás aprovechar el nerviosismo de sus rivales, que dominaron los entrenamientos privados la semana pasada sobre este circuito, que necesita una aerodinámica muy específica con el mínimo apoyo.
Esta configuración favorece la velocidad punta en las rectas --el motor está a plena potencia durante el 77% de la vuelta--, pero vuelve los monoplazas muy inestables en las frenadas.
En su feudo, la 'Scuderia' debe conservar su estatus. Y Kimi Raikkonen querrá también vencer no solamente para conservar sus opciones en el campeonato, sino también para demostrar que merece una plaza en los corazones de los tifosi, esa de Michael Schumacher, a quien reemplaza este año.
Raikkonen, como Felipe Massa, tienen la dura misión de deber suceder al siete veces campeón del mundo, vencedor en Monza el año pasado por quinta vez, unos minutos antes de anunciar su retirada.