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Brasileños festejan, críticos advierten sobre corrupción
mar 30/10 - 13h41

Por Tatiana Ramil

SAO PAULO (Reuters) - Gran parte del mundo vinculado al fútbol de Brasil festejó la confirmación de que el país será sede del Mundial 2014, pero algunos críticos alertaron sobre una supuesta falta de transparencia y riesgo de corrupción con los recursos que irán al evento.

La FIFA confirmó el martes que el pentacampeón mundial organizará la Copa dentro de siete años. Brasil fue sede del Mundial de 1950, cuando cayó en la final ante Uruguay.

"Valdría la pena si hubiese gente seria, una gestión transparente, con objetivos de mejoras sociales. Pero de la forma que está va a ser un robo," dijo el ex jugador Sócrates, crítico de la administración de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), presidida por Ricardo Teixeira hace 18 años.

Sócrates es un caso raro entre ex jugadores, dirigentes, técnicos y deportistas, que, en general, aplaudieron la decisión de la FIFA.

Mario Jorge Zagallo, campeón mundial como jugador, técnico y auxiliar técnico, festejó la posibilidad de que Brasil juegue un Mundial en casa después de tanto tiempo.

Zagallo ve más cercano el sexto título mundial. "De las cinco Copas conquistadas, Brasil no ganó en casa. Es el único (campeón mundial) que no ganó en casa. Vamos a ver si en el 2014 repetimos lo que los otros hicieron," dijo a Reuters.

"Tenemos siete años enfrente para construir estadios, principalmente en el noreste (del país), donde va a haber sedes de la Copa," agregó, sin abordar cuál sería la procedencia de la inversión.

TEMORES

La administración del dinero, en tanto, preocupa a Soninha Francine, comentarista deportiva y concejal de Sao Paulo, quien se mostró dividida con la decisión de la FIFA.

"Al mismo tiempo que lo encuentro bien por la historia que tenemos en el fútbol, lo veo super temerario," dijo Soninha.

"Cuando se habla de sumas de dinero como la necesaria para una Copa del Mundo y lo que gira en su torno, no se puede dejar de temer por nuestro historial de corrupción en el sector público, el sector privado," agregó.

Soninha criticó la organización del fútbol en Brasil, citando dificultades para comprar boletos y la entrada y salida de los estadios. Favorable a las inversiones públicas en infraestructura, las rechazó en la reforma de estadios.

Para Sócrates, la CBF no logrará los recursos suficientes de la iniciativa privada y el dinero "va a salir de nuestro bolsillo una vez más," como con los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro de julio, cuando el Gobierno federal aportó la mayor parte de los 4.000 millones de reales (2.282 millones de dólares) que demandaron.

Uno de los legados de los Panamericanos fue la reforma del estadio Maracaná, que incluso así continúa fuera de las exigencias de la FIFA.

El ex delantero Bebeto, campeón mundial en 1994, elogió las obras realizadas, pero dijo que "todavía existe la cuestión de estacionamiento, de seguridad" para solucionar en el coliseo.

"Se tiene que hace todo de acuerdo a los patrones de la FIFA (...) no creo en ultraje. Todos los eventos que nos propusimos hacer, siempre fueron bien hechos. El Panamericano fue una muestra de lo que se puede hacer," agregó.

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