Durante este año, Racing padeció empates y derrotas sin una mínima esperanza en su fútbol. En medio de la precaria condición institucional y la pobreza de recursos, las muchas angustias y las pocas alegrías fueron provocadas por los resultados, prescindiendo de cualquier análisis deportivo. Esta vez no. Este empate ante Belgrano, pasadas las emociones, deberá parecerse más a un triunfo que a una derrota, aunque hoy reine cierto desconsuelo.
Es que debió ganarlo, por cierto. Hacía mucho tiempo que Racing no jugaba sostenidamente bien durante buena parte del partido. Dominó a su rival en todo el primer tiempo y lo sometió a sus decisiones. Belgrano fue una clara muestra de cómo se puede predisponer un equipo para defender bien y no lograrlo. La presencia de muchos futbolistas bien vinculados con la recuperación produjo el efecto contrario al deseado. Belgrano no tuvo la pelota ni el control, cedió la posesión del balón intencionadamente y Racing lo atacó con tanta frecuencia que las fallas fueron inexorables. En esos 45 minutos, Racing tuvo más situaciones que en un cuarto de temporada.
Llop prefirió no retocar el equipo, salvo la obligada ausencia de Menghi. En la derecha, se advierte una incipiente y armónica sociedad entre Franco Sosa y Bonet. Solucionan correctamente los problemas defensivos y combinan bien en ataque. Por el otro costado, resalta la mejor aparición de este tiempo: Schaffer. Aún sin la esperada contribución de Maxi Moralez, su zurda se ha vuelto imprescindible, en la pegada o en el centro. Veloz y resuelto para subir, regresa con el mismo entusiasmo. Ávalos y Moralez todavía no se inscriben en la mejoría del equipo, a pesar de haber recibido la confianza del entrenador. De todos modos, el equipo está. Apareció tarde para una temporada que acaba, pero temprano para intentar no descender. No le sobra nada, pero es esto, y ahí van...
El ritmo bajó en el complemento. El contraataque apareció como una opción para responder a la renovada postura de Belgrano, ya con un volante central menos (Lux) y un delantero más (Gigli) para acompañar a Suárez, que a punto estaba de morir de soledad. Luego se agregó Bustos para completar la reforma.
Justamente, en la noche del buen funcionamiento colectivo, falló uno de los mejores valores individuales de Racing durante esta campaña. Cáceres rechazó sobre el cuerpo de Bustos y Gigli no perdonó. Se fue el partido y se renuevan los nervios para el domingo.
Gimnasia jugó con oficio en Santa FeEn un contexto de paridad y mucha tensión, Gimnasia de Jujuy se llevó un valioso empate de Santa Fe. La fórmula no fue extravagante: orden, entusiasmo, Carranza, Ricardo Gómez y Miramontes. Los tres zurdos trazaron decenas de triángulos para mover a Unión y producir espacios en una cancha pequeña. Jugó algo mejor que Unión. Le bastará con un empate aunque Unión, dicen en Santa Fe, es capaz de jugar inteligentemente fuera de casa.
2 Comentarios
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y
el que está obligado es racing logico que maneje el partido pero no gano y belgrano ganando uno a cero puede dar el salto
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