Racing y las derivaciones de la doble personalidad
lanacion - dom 20/07 - 03h00Esta semana, cuando en una entrevista por televisión le preguntaron sobre las diferencias en el manejo del fútbol en el exterior respecto de nuestro medio, Gabriel Batistuta habló sencillo y tajante. "Acá pasa algo distinto; afuera, el que no paga, desaparece". Una manera simple de marcar el abismo que existe entre los procedimientos domésticos y los de una parte del mundo que hace rato se convenció de los beneficios de las leyes claras, y de cumplirlas.
La referencia es una más entre las que pintan bastante bien la doble personalidad tan arraigada entre nosotros. Aquí se refleja en la situación de Racing, club que en su momento desapareció , como en la alusión de Batistuta, y que inmediatamente regresó a la existencia por la voluntad del poder. Como se ve a diario, lamentablemente, la Academia todavía experimenta los pataleos y retortijones derivados de esa anormalidad. Abandonado el soporte que le representaba el gerenciamiento, el club volvió a una situación parecida a la anterior en lo que hace al vacío institucional, sólo que ahora sin la amenaza judicial del cierre, que por entonces era inminente. Entre tanto caos, lo más saludable que puede esperarse para Racing es que, sea cual sea, la solución venga lo más apegada posible a la legalidad y lo menos a atajos jurídicos o económicos urdidos para la ocasión.
Aquella contramarcha empujada por la demanda popular hace nueve años se puede explicar en la naturaleza ambivalente del fútbol local, propia de la vieja historieta de El otro yo del doctor Merengue . Las apelaciones a la transparencia pesan tanto -menos, en realidad- como el interés por acortar el camino como sea. En temas más cotidanos la hemos visto aparecer de maneras múltiples: la tribuna embiste contra sus dirigentes cuando huele manejos poco claros, pero le interesa antes que nada que el equipo se refuerce como sea y sin detenerse en los daños derivados; reclama políticas prolijas en las conducciones, pero exige que se le corte la cabeza al entrenador que no gana como debería; se atribuye gusto por el buen juego, pero se identifica con el soldado propio que acaba de castigar al rival; se espanta por los hechos de violencia, pero les suele dar contexto favorable.
Una vez, Racing quedó atrapado entre lo que le marcaba una realidad complicada y la voluntad de torcerla de cualquier manera. Encontró un parche que le hizo sentirse a salvo, pero los asuntos sin resolver tienden a volver. Para encontrarle la puerta a su laberinto siempre tendrá a mano algún recurso ficticio, digno de esconderse, pero su desafío es elegir algo un poco más sensato.
aprestileo@lanacion.com.ar
Racing y las derivaciones de la doble personalidad














Comentario(s)
Danos tu opinión aquí. Los comentarios se muestran en el orden en que fueron recibidos.