Boca estuvo a la altura de las circunstancias
Fernando Pacini
05/06/2008
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"Debemos estar a la altura de las circunstancias", repetía asiduamente Carlos Bianchi en los prolegómenos de los grandes partidos. Fluminense y Boca cumplieron con la consigna y produjeron un partido emocionante, de alta calidad. La eliminación de Boca no se remedia con elogios pero los merece.
Boca jugó un primer tiempo lleno de virtudes colectivas. Su dominio fue ostensible. En su sorpresa, Fluminense no encontraba el partido por más de que Renato Gaúcho enloquecía en la banca local. No había fórmula brasileña que pudiera deshacer el nudo. Flu solo dispuso de una situación de gol en esos primeros 45 minutos. El resto fue de Boca, con firmeza defensiva y una considerable actividad ofensiva.
Dátolo y Morel se apoderaron de la banda izquierda y participaron a Palacio de sus aventuras. Battaglia sostuvo el ataque y organizó el regreso; ambas cosas con admirable facilidad. Desde ese "eje", el conjunto argentino puso en jaque a un adversario que sufría el partido. A la claridad de Boca solo le faltó la confirmación en el resultado.
En el complemento, el 1 a 0 destapó un partido frenético. Fluminense reaccionó y se dispuso a jugar. Dejó sus miedos, y con orgullo fue a salvar su dignidad. Pudo perder y con un resultado desdoroso. Pero la apuesta salió bien. Cambió ataque por ataque y ganó.
Esa pasión por la pelota de muchos equipos brasileños produce algunas situaciones extrañas, contra la lógica de cualquier manual de fútbol. Se supone que un equipo se comprime para defender y se despliega para atacar. En muchas oportunidades, Fluminense apretaba su ataque hasta la asfixia y de pronto, salía de allí para producir una jugada que hasta entonces era invisible.
Otra vez, Boca generó mucho y convirtió poco. Llegó el empate y el 2 a 1. Ya no había un solo equipo en el Maracaná. Palacio se fue apagando, Boca se fue alargando, Palermo siguió insistiendo y Riquelme sin jugar. En los momentos más caros del partido, Conca fue Riquelme. Él transmitió calma a un equipo nervioso por la inminencia de la clasificación. Fue inteligente para administrar el juego y se quedó con la mejor nota.
Perdiendo, Boca volvió a apostar fuerte. Hasta defendió mano a mano en pos de un objetivo que se le escapaba entre los dedos. No le bastó esta vez; su rival tuvo mejor suerte. Pero hay maneras y maneras de perder. Por cierto, Boca perdió al cabo de su mejor partido en esta Copa Libertadores. |
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