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En busca del equilibrio La Nacion
(jueves 29 de octubre, 3:00 AM)
 

Mientras Buenos Aires se alista para un fin de semana a pura final -con centro en el gran duelo entre Hindú y el CASI-, el rugby argentino ingresará en un noviembre de acontecimientos trascendentales. No sólo porque volverá la acción con los Pumas en su serie internacional por el Reino Unido y los Jaguares realizarán su primera gira por Europa, sino porque se aguardan decisiones de importancia en lo que hace a la futura conducción de la UAR. Como se sabe, a fin de año se renovarán los principales cargos en la UAR, y el actual presidente, Porfirio Carreras, ya anunció que no irá por otro mandato. En ese escenario, la pista más concreta que surge en estas horas es que el interior tiene por primera vez en la historia la chance de ocupar el sillón mayor del rugby argentino.

Si bien la URBA determinó hace una semana que su actual presidente, Néstor Galán, sea el candidato para suceder a Carreras, algunos acontecimientos recientes abrieron un panorama más favorable al resto de las Uniones del país, que en esta ocasión se encuentran formando un solo bloque. ¿Qué pasa con la URBA? En principio, hay un tema central que tiene que ver con los proyectos de la UAR: el Pladar. Los presidentes de los clubes ratificaron la semana que pasó que no hay marcha atrás con la resolución adoptada en mayo con respecto a los jugadores que lo integran. O sea, quedó firme que a partir del 1º de enero de 2010 los rugbiers bonaerenses deberán optar entre sus clubes o el Pladar. En este ítem vale una aclaración. En esta misma columna se escribió dos semanas atrás que había una posibilidad de que esta situación se revirtiera. La información salió de un alto directivo de la URBA. En realidad, se trataba de una expresión de deseo de esa fuente y no de un dato de la realidad.

Con la URBA aceptando el Pladar, pero fuera de su órbita, los planes de Galán para acceder a la UAR se complican. Pero no sólo eso. Hoy por hoy, a Buenos Aires no le alcanza únicamente con sus votos para ganar una hipotética elección. Necesitaría aunque sea un aliado de peso, algo con lo que no cuenta en estos días. A eso se le debe agregar que las opiniones dentro de la URBA misma están divididas. Hay un sector -el que desaprobó el Pladar- que considera que quizá sea el interior el que deba comandar -siempre en consenso con Buenos Aires- esta etapa crucial que se viene en el rugby argentino. Otros sostienen lo contrario: que el consejo de la UAR tiene que seguir con hombres de Buenos Aires en sus puestos clave.

A todo eso, los presidentes de las cinco Uniones llamadas Grupo I por tener más de 2000 jugadores (Tucumán, Córdoba, Cuyo, Rosario y Mar del Plata) se reunirán el domingo en Córdoba, en ocasión del amistoso Argentina Invitación XV vs. Uruguay. También estará ahí Carreras y, muy posiblemente, Galán. Ese encuentro puede empezar a dilucidar el futuro.

La UAR, que en estos dos últimos años ha puesto sus esfuerzos en la alta competencia profesional, tiene por delante dos años nada sencillos. El año 2010 aguarda con la participación de los Jaguares en la Vodacom Cup sudafricana -está casi concretada-, la realización en el país del Mundial Sub 20, la serie de junio de los Pumas como locales y el arduo trabajo para que la invitación al Four Nations de 2012 se convierta en realidad. Está también el Mundial 2011 en Nueva Zelanda, más todo el andamiaje que impondrá la IRB a partir de que el rugby fue aceptado como deporte olímpico.

Pero el rugby argentino también tiene su realidad doméstica, que posee de tanta necesidad y urgencia como la de la alta competencia. La que se vive todos los fines de semana en los clubes, que representa a la enorme mayoría. Por eso, más allá de los nombres, lo fundamental será conseguir equilibrio, grandeza, proyectos y actuar para el colectivo.

 

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