La sensación de ver nuevamente a Hindú campeón es increíble, de felicidad pura, aunque algo ambigua por no poder disfrutarlo en la cancha.
Me pone muy contento ver que en el club se están haciendo bien las cosas y que se mantienen la humildad y la alegría de jugar, que fueron las bases del éxito de los últimos años.
También fue muy emocionante ver cómo jugó mi hermano. Una actuación así era algo que se merecía. Es algo anormal hacer tres tries en una final; si hasta pareciera que se los había guardado durante todo el año para ese día.
Ver cómo Belisario está creciendo, disfrutando y jugando cada vez mejor me da una felicidad inmensa. Por todo lo que luchó este año, se merecía este nuevo logro.
Además, tiene mucho futuro. Es un jugador con un potencial enorme que, si mantiene la humildad y la constancia en el trabajo, va a llegar muy lejos. Que esté en los Jaguares ya es algo importantísimo.
Mi sueño siempre había sido jugar con él en la primera de Hindú y por suerte lo pudimos cumplir y salir campeones. Jugar juntos en los Pumas sería el anhelo mayor; ojalá que se concrete algún día.