El equipo con mayor poder para llegar al ingoal rival en el rugby argentino transitó el torneo sin inconvenientes tanto en la primera rueda como en el Top 14.
Sólo una espina le quedará y es que Atlético del Rosario, uno de los grandes animadores del torneo, pero que se quedó al margen de las semifinales, fue el único que pudo vencerlo. Y lo hizo en dos ocasiones (39-27 en la primera rueda, en Rosario, y 22-18 en el Top 14, en Don Torcuato).
Está acostumbrado a los triunfos amplios y tiene experiencia para los partidos cerrados, cuando gana el que mejor se acostumbra al sufrimiento. No es casual que esos momentos los haya vivido en las semifinales y la final. Puede ofrecer el juego vistoso, el que más gusta, pero también sabe endurecerse. Cada cosa en el momento indicado.