LONDRES (De un enviado especial).- Los números de Serena y de Venus Williams abruman. Ellos son los que desacreditan la discusión -si es que la hay- sobre quién es la número 1 del mundo. Las norteamericanas llevaron al circuito femenino a un punto en el que ellas son más importantes que la clasificación mundial. Cuando están en el medio, la número 1, sea quien sea, pasa a un segundo plano.
Hoy, desde las 14 (las 10 de la Argentina), ambas definirán por cuarta vez y por segunda consecutiva quién se quedará con el plato de campeona en el Court Central del All England, algo que Richard, padre y mentor de ambas, no verá, tal cual es su costumbre. "El cree que ya hizo su trabajo. Nosotras mismas le reservamos el vuelo de regreso, aunque me hubiera gustado que estuviera", contó Serena.
Será la decimocuarta final de Grand Slam para ambas, pero mientras que Serena buscará su undécimo título, Venus irá por el octavo. El encuentro será, también, la octava final de un torneo grande que disputarán entre ambas, con ventaja de Serena, la menor, de 5 a 2.
Además, ayer avanzaron a la final en dobles al vencer con enorme facilidad a las máximas favoritas, Cara Black y Liezel Huber, por 6-1 y 6-2. Sus rivales serán Samantha Stosur y Rennae Stubbs. Otra muestra más de la superioridad real de ambas sobre las demás. Pero lo más importante pasa por el duelo que hoy se verá dentro de la cancha y que ayer empezó fuera de ella, con estas palabras:
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"Me gustaría tener la actitud positiva de Venus. Muchas veces me pongo negativa. Creo que, en definitiva, estas cosas son cuestiones de personalidad, pero creo que es bueno estar tranquila y positiva" (Serena).
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"Lo que me gusta de Serena es la habilidad que tiene para jugar de gran forma los puntos más importantes" (Venus).
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"Toda mi carrera, básicamente, se trató de aprender mirando a Venus, especialmente cuando ella empezaba y yo la miraba desde la tribuna. Aprendí mucho y sumé mucha experiencia, aun cuando no era yo la que jugaba" (Serena).
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"Nosotras aprendimos no sólo de los partidos más difíciles, sino también del éxito, funcionamos en esas dos direcciones. Y fuera de la cancha, claro que aprendimos una de la otra" (Venus).
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"Estas horas las vivimos como siempre. Ya lo vivimos varias veces; no nos afecta. No es el fin del mundo" (Serena).
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"Siempre sé que ella está si la necesito, aun cuando nos separen miles de kilómetros. Y no hay momento en que yo no esté lista si ella me lo pide" (Venus).