Cristiano Ronaldo es mucho más que el futbolista que acaba de ganar el Balón de Oro. Es también mucho más que la figura de Manchester United, el mejor equipo del mundo, ganador de la última Liga de Campeones. Es, definitivamente, la imagen que quiere el fútbol moderno. No le falta nada: deportivamente es espectacular, tiene una gran atracción mediática y, por sobre todas las cosas, posee un imán para potenciar al fútbol como un juego devenido en un negocio fabuloso. Lo que es.
Un detalle más: su antecesor, el brasileño Kaká, representaba todo lo contrario. Tímido e introvertido fuera de la cancha, elegante pero no deslumbrante dentro de ella. Por eso, comienza una nueva era para potenciar la otra cara de la pelota. Una más explosiva. Más intensa. Porque al portugués no le abruma la exposición. Todo lo contrario: se divierte dentro y fuera de la cancha. Juega con la pelota y con los micrófonos.
Kaká es una máquina de frases hechas. Cristiano es dueño de una verborragia incontenible. "¿Definirme en pocas palabras? Soy genial", se jactó en una entrevista realizada por aficionados de todo el mundo en el portal de la FIFA. ¿Más? Por supuesto. Hay una respuesta que gana el primer premio a la inmodestia. Se le preguntó recientemente quiénes eran los tres mejores futbolistas del mundo, y su contestación fue: "Yo soy el primero, el segundo y el tercero". Y tampoco planea, cuando se retire, un futuro ligado al fútbol. "Cuando me retire me veo en la playa con una caipirinha", es otro de sus dichos que va en contra de la corriente de las frases de ocasión.
Mientras Kaká defiende con orgullo la virginidad hasta el día de su casamiento, Cristiano es la imagen del metrosexual. Si no fuera quien es, podría acomodarse perfectamente en la escenografía de cualquier happy hour del microcentro porteño, con los neoyuppies de traje, arito, pelito parado y sonrisa estampada. Seduce a todos por igual, tanto que es un ícono gay. Pruebe sentar a un grupo de mujeres que no entienden nada de fútbol a ver un partido de Manchester United. La mayoría seguramente preguntara por ese "chico tan lindo" (se habla por experiencia).
Por supuesto, en su currículum no falta un lugar destacado en las revistas del corazón. Durante el verano ocupó páginas y páginas de la prensa rosa europea por su romance con Nereida Gallardo, una morena de cautivante cara y todavía más cautivantes curvas... Se dice que ella lo dejo a él. Ni ese desplante lo hizo tambalear de su pedestal. Por algo es Cristiano Ronaldo, el portugués que llegó para cambiar el fútbol. Dentro y fuera de la cancha.
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