Todos los dirigentes del fútbol argentino conocen la historia. Cada club ?de la A a la D? tiene una cuenta corriente en la sede de la calle Viamonte. Para saber el estado de sus deudas, concurren al edificio y se les brinda un código. Ese número se ingresa una computadora, que devuelve los últimos movimientos de fondos. En la mayoría de los casos, el número es rojo. Rojísimo. Tanto que si se suman todos los saldos negativos se llega a los 338 millones de pesos que los clubes argentinos le deben a la AFA, el improvisado prestamista que, hasta ahora, ayudó a los clubes.
El caso de Newell?s basta para ilustrar la situación. Cuando la comisión directiva presidida por Guillermo Lorente tomó el control del club, lo primero que hizo fue interiorizarse acerca de su relación financiera con la AFA. El número devuelto por la computadora fue escalofriante: 25 millones de pesos de deuda, algo así como tres temporadas sin cobrar un centavo de los derechos televisivos.