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Con tres principales acreedores La Nacion
(lunes 3 de agosto, 3:00 AM)
 

La situación se repite en casi todos los clubes. Sus principales acreedores son la AFA, el fisco (nacional y provincial) y los jugadores que visten o vistieron sus colores. En algunos casos, también se cuentan algunos sindicatos (Utedyc, técnicos) y empresas proveedoras de servicios (luz, agua, gas). El primer sindicato que alzó la voz fue Futbolistas Argentinos Agremiados, que reclamó el pago de los 40 millones de pesos que todos los equipos (no sólo de primera) le deben. El efecto dominó culminó con la postergación de todos los campeonatos y el suspenso que pende sobre el comienzo de la primera división.

Los números de cada club encierran historias mínimas. El único que debe los balances de las últimas tres temporadas es Arsenal, el club fundado por Julio Grondona. La asamblea de socios en la que, se supone, se aprobarán los números está convocada para pasado mañana.

En Rosario se agarran la cabeza. Entre Newell?s y Rosario Central deben $ 129.781.137,54, aunque no toda esa cifra sea exigible. Sin embargo, el club leproso aprobó, bajo la gestión de Eduardo López, un último balance con 15 millones de pesos de superávit. "De ese número no hay un solo centavo en la caja", dice a La Nacion Ariel Moresco, prosecretario del club. Su receta para salir del túnel es clara: "Armar un registro de acreedores y que todos pasen a verificar sus deudas, sin privilegios".

Los grandes no están mejor. San Lorenzo, con endémicos problemas externos e internos, tiene una deuda documentada de 54 millones de pesos (aunque en los pasillos del Nuevo Gasómetro hay quienes aseguran que el rojo ya llegó a los 70 millones de pesos, a caballo de un déficit mensual que no deja de aumentar); Independiente ?que debe cerca de 90 millones de pesos y está reconstruyendo su estadio?, Racing, River y Boca suman más de la mitad del rojo de los clubes de primera.

Los recién ascendidos están un poco mejor. Atlético Tucumán saldó una convocatoria de acreedores en la que entró en 2002. "Estamos al día y nuestro último balance, cerrado en abril, dio $ 300.000 de superávit", aclara Hugo Bermúdez, secretario general del Decano tucumano. Chacarita tiene 10,3 millones de pesos en deudas exigibles y 8 millones heredados de otras gestiones. "Agarramos el club en semiquiebra. Teníamos 16 millones de pesos en deudas exigibles y los reprogramamos. Cada vez que vendemos a un jugador, parte del dinero va a saldar la deuda", detalla Juan Padilla, flamante secretario de la institución y anterior tesorero.

Tigre es otro club que transita por la buena senda. "Levantamos 32 juicios y tenemos un club saneado", explica su tesorero, Rodrigo Molinos. "Todavía quedan algunos juicios, y por eso previsionamos $ 200.000 que alcanzarían para cubrir cualquier eventualidad", agrega Molinos. Además, puntualiza que la deuda con la AFIP "está regularizada" y detalla que el Matador de Victoria saldó todo lo que les debía al gremio de los futbolistas y la Asociación de Técnicos. "Nuestro último balance terminó equilibrado y este año tendremos un pequeño superávit", concluye.

El lote de los clubes que no deben un peso está integrado por Lanús, Banfield y Godoy Cruz, de Mendoza. El equipo granate suma 15 millones de pesos de ganancia entre sus dos últimos balances y transformó parte del dinero en ladrillos, como el predio de 6000 metros cuadrados adquirido en 2,5 millones de dólares al club Bet-Am con dos gimnasios, pileta cubierta y 15 aulas. Para no gastar más de la cuenta, la institución presidida por el abogado Alejandro Marón (secretario de Asuntos Legales de la AFA) se deshizo de contratos caros como el de Carlos Bossio y transfirió a préstamo a Diego Valeri a Porto, de Portugal. Además, continúa con su incansable política de promover jugadores del semillero, que le pertenecen en su totalidad y constituyen su principal activo. En la vereda de enfrente, Carlos Portell, hombre fuerte de Banfield y tesorero de la AFA, se jacta de que su institución ganó 40 millones de pesos en la última década y no tiene pasivo. En el Florencio Sola aseguran que la institución está al día con jugadores, empleados y AFIP, y acaban de inaugurar la zona de plateas "más moderna del fútbol argentino".

En Mendoza descorchan un vino por el Tomba: "Cerramos los números con $ 454.100 de ganancia", informa José Mansur, vicepresidente primero de la entidad. Y reflexiona: "Esto demuestra que si los clubes se administran como si fueran una empresa privada las cosas se pueden hacer bien".

Gabriel Kañevsky, contador y asesor de deportistas, dejó tres respuestas para entender más la problemática financiera de los clubes:

-¿Qué es un pasivo?

-Es toda obligación, de pago u otro tipo, que tiene una empresa, en este caso un club. Por ejemplo, un banco tiene un pasivo enorme por toda la gente que deposita. La clave es que pueda responder a esa obligación.

-¿Cómo se explica que un club tenga un balance con superávit pero un pasivo enorme?

-Es perfectamente compatible. Lo que sería incompatible es que tengan un activo más chico que su pasivo y que tengan superávit. El pasivo hay que cumplirlo, por eso lo hace vulnerable. El activo debe ponerse fácilmente en efectivo para responder al pasivo.

-¿Cómo se responde un pasivo?

-Tiene condiciones de cumplimiento, determinadas fechas para esos pagos. Pasada esa fecha, se pueden destinar los activos. Ejemplo: si Boca tiene una deuda de 10 millones y Riquelme vale 10 millones, cuando tenga que pagar deberá vender al jugador, y eso sabemos que no suele suceder. Lo fundamental es medir en estos casos el patrimonio neto, que es la diferencia entre el activo y el pasivo.

 

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