Inicio Fútbol argentino Selección Libertadores Tenis NBA Boxeo F1 Fórmula 1 Golf Golf Atletismo Atletismo Más...    Ligas Fantásticas  
NBA
Se merecen la mejor despedida La Nacion
(lunes 3 de agosto, 3:00 AM)
 

ROSARIO.? Pepe Sánchez y Alejandro Montecchia no quisieron integrar el seleccionado durante la despedida del jueves pasado ante Australia. Hugo Sconochini pidió jugar anteanoche frente a Uruguay, porque su anhelo era retirarse con la camiseta puesta.

"No me parece correcto. Sería como faltarle el respeto a los australianos si entro a jugar para la selección. No tiene nada que ver, ellos no vinieron a eso. Y ni siquiera es lo adecuado para Sergio Hernández, que está probando jugadores". Por el tono del mensaje y conociendo el personaje, podrá inferirse a que la reflexión corresponde a Pepe Sánchez, el "intelectual" de la Generación Dorada, profesor de historia americana recibido en la Universidad de Temple.

"No sólo quiero jugar sino que la primera pelota que toque la voy a tirar?" Mitad en broma y otro tanto en serio, Sconochini, líder indiscutido en el arranque de la Generación Dorada, dejó su impronta con aquella frase antes de su homenaje.

Pepe y Montecchia disfrutaron del merecido reconocimiento abrigados con camperas y calzando zapatos en el mítico Osvaldo Casanova. Hugo participó de la charla técnica, hizo el calentamiento previo con una sonrisa y saludando a la gente, jugó, metió un triplazo, se divirtió y al final pidió aliento levantando la manos como Maradona y besó el parquet de Newell?s, donde casualmente debutó con la camiseta argentina.

Cada uno a su manera se conmovió al escuchar el "We are the Champios". Los tres mostraron su perfil indeleble. Montecchia, como el más introvertido y tímido del equipo; Pepe como el profesor siempre estudioso, y Hugo como ese caudillo carismático y activo que contagió valentía.

En realidad, no importa cómo sea la despedida. Si con el ídolo en la cancha o fuera de ella. Que ellos lo decidan, si quieren.

Lo valioso y rescatable es el agasajo en si mismo. Porque estas glorias se merecen lo que pidan a la hora de su retiro. Demasiado y casi ad honórem le dieron al deporte nacional. Entrenando cientos de horas, viajando entumecidos en clase turista, resignando vacaciones y lejos de sus familias a veces por más de un mes. No hay reconocimiento que sea suficiente para una medalla de plata mundial y una de oro olímpico. Ellos son héroes, cada uno a su manera y con el perfil que nunca traicionaron. Los homenajes deben hacerse en vida, nunca debemos perder la memoria de lo que ellos ofrendaron con su coraje ni perder noción de que si hoy la selección argentina ocupa el primer puesto del ranking mundial es gracia a su profesionalismo y talento. Un orgullo inconmensurable. Y que los más chicos sepan y aprendan de estos grandes ejemplos. Que sigan los homenajes, por favor?

mromano@lanacion.com.ar

 

Enviale esta página a un amigo Enviale esta página a un amigo